the whole world in my hands

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lunes, 29 de marzo de 2010

Murud II

El segundo día en Murud nos levantamos temprano, para aprovechar el día, ya que era el último. Queríamos visitar el fuerte Murud-Janjira por la mañana para evitar el sol del mediodía, así que después de un té para desayunar nos dirigimos a Rajpuri, que es el pueblecito más cercano al fuerte y desde donde salen los barcos que se dirigen a él. Fuimos en autorickshaw hasta el pueblecito, preguntamos dónde se compraban los tickets y nos dijeron que teníamos que esperar una hora más o menos, asi que decidimos dar una vuelta para ver el pueblo. Rajpuri tiene unos cuatro mil habitantes, que viven principalmente de la pesca y del turismo que le proporciona el fuerte. Hay tres escuelas, esta es la entrada de una de ellas:


En general el pueblo es bastante humilde, aunque algunos edificios reflejan cierta grandeza:


Aqui teneis un ejemplo de lo dura que puede resultar la vida para este animal sagrado...:)

Finalmente nos llamaron para embarcar y fuimos al puerto.Estos son los "ferries" que te llevan a la isla, literalmente cuatro maderos con un mástil, los llenan a conciencia, asi que hasta que no hay unas 20 personas no zarpan, de ahí la espera.


Yo personalmente tuve la impresión de que íbamos a volcar en algún momento y de que tendría que recorrer a nado el resto del trayecto...
Al final llegamos sanos y salvos y aquí teneis la entrada al fuerte, la isla es prácticamente inexpugnable, ya que los muros de piedra se sumergen en el mar y sólo existe esta entrada:


Una vez en el interior lo que predomina ahora son las ruinas de la que fue una de las fortalezas más importantes de la historia de este país, que sobrevivió los ataques de árabes, portugueses y británicos durante siglos. De los más de 500 cañones que asomaban vigilantes desde sus torres, ahora sólo se encuentran un puñado.


Varios estanques en el interior de la isla reflejaron en sus aguas como espejos la magnificiencia del lugar, donde ahora se observa el verdor de un agua estancada dotando al paisaje de un toque peculiar para el visitante:
     

Aunque el fuerte ya no alberga habitantes, sí podemos encontrar gente trabajando allí:

Ya de vuelta a la entrada la misma operación, saltar al barco que nos estaba esperando en las escaleras para regresar a las costa. Desde el barco y alejándose de la isla, un último vistazo a la mole de piedra:


Antes de volver a Murud, aún tuve tiempo de plasmar la actividad diaria de los lugareños.


La excursión nos abrió el apetito, una vez en Murud fuimos a uno de los restarurantes famosos por su Fish Thali. Aquí si me acordé de hacer la foto antes de comérmelo.


Después de comer, Tara(mi compañera de piso) y su madre decidieron volver al apartamento para descansar. Yo aproveché para pasear por Murud y hacer algunas fotos. Es impresionante cómo se te acercan los niños, todos quieren saludar, te preguntan cómo te llamas y les encantan las fotos...

 


Y mientras veía el sol desaparecer de nuevo tras la fortaleza, decidí regresar caminando por la orilla, donde la marea era baja y las tonalidades del cielo se reflejaban en la arena, dejándo una imágen de tonos cálidos que invitaban a soñar.